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✈️ Dicas de viagem

Si vienes por primera vez a Madeira, esto es lo que te diría.

Hay una pregunta que me hacen muchas personas cuando descubren que vivo en Madeira:


"Jorge, si solo tuviera unos días para conocer la isla, ¿qué no debería perderme?"


La respuesta nunca empieza con una lista de lugares. Empieza con una frase:


"No vengas a Madeira con la idea de marcar sitios en un mapa. Ven con ganas de dejarte sorprender".


Soy Jorge Martínez, propietario de Les Terrasses Suites, en Calheta. Durante estos años he tenido la suerte de recibir viajeros de muchos países y de escuchar las mismas dudas, las mismas expectativas y, casi siempre, la misma frase al marcharse:


"No imaginaba que Madeira fuera así."


Y creo que ahí está la magia de esta isla. Madeira nunca es exactamente como la imaginas. Antes de venir por primera vez, muchos piensan en una isla pequeña con buen clima, algún paseo junto al mar y un par de excursiones.


La realidad es muy diferente.


En apenas media hora puedes pasar de caminar entre montañas cubiertas por la niebla a terminar el día viendo una puesta de sol junto al océano. Puedes desayunar con una chaqueta puesta y almorzar en manga corta. Aquí el paisaje cambia constantemente y eso hace que cada día sea distinto.


Ese es uno de los motivos por los que nunca me canso de vivir aquí.


No intentes verlo todo.


Si pudiera dar un solo consejo, sería este.


No planifiques cada minuto.


Madeira no es un parque temático donde vas tachando atracciones. Es una isla para detenerse. Algunas de mis mejores experiencias no han ocurrido en los lugares más famosos.


Han sido en una cafetería de un pequeño pueblo, en un mirador donde no había nadie más o conduciendo sin prisa por una carretera que no aparecía en ninguna guía.


Muchas veces, los viajeros llegan con un itinerario lleno de horarios y terminan descubriendo que los mejores recuerdos nacen cuando deciden desviarse unos kilómetros porque un paisaje les ha llamado la atención. Aquí eso ocurre constantemente.


Alquila un coche, pero no tengas prisa.


Sí, recomiendo alquilar un coche.


No porque el transporte público no funcione, sino porque Madeira se disfruta mucho más cuando puedes parar donde quieras. Eso sí, olvídate de conducir como si estuvieras en una autopista.


Las carreteras forman parte de la experiencia. Algunas son espectaculares, otras tienen muchas curvas y casi todas ofrecen vistas que te obligarán a detenerte más de una vez.


Mi consejo siempre es el mismo: sal con tiempo y disfruta del camino. El tiempo va a cambiar... y está bien que sea así. Es algo que sorprende a casi todos los visitantes.


Puedes consultar la previsión meteorológica varias veces y aun así acabar viviendo cuatro estaciones diferentes en un mismo día.


Al principio parece un inconveniente. Después entiendes que forma parte del encanto de Madeira. Si un lugar está cubierto por las nubes, probablemente a veinte minutos de distancia encontrarás el sol. Por eso nunca recomiendo cancelar un día de excursión solo porque el pronóstico anuncie lluvia. Aquí el tiempo cambia muy deprisa.


No busques solo los lugares más famosos.


Por supuesto que merece la pena conocer los sitios más conocidos. Pero si me preguntas qué recuerdo con más cariño, seguramente no elegiría ninguno de ellos.


Recordaría un café mirando al Atlántico sin mirar el reloj. Una conversación con un vecino del pueblo. El sonido del mar al final de la tarde. Una carretera entre montañas donde apenas se cruzan dos coches. Esas pequeñas experiencias son las que hacen que muchas personas quieran volver. Y créeme, ocurre más de lo que imaginas.


La comida también cuenta una historia


Todo el mundo habla de la espetada o del bolo do caco, y con razón.


Pero Madeira también se descubre sentándose en restaurantes familiares, probando el pescado fresco del día o preguntando qué recomienda la persona que te atiende.


Mis mejores comidas en la isla no siempre han sido en los restaurantes más conocidos. Han sido en esos lugares donde te reciben como si fueras un vecino más.


¿Por qué elegimos Calheta?


Después de recorrer la isla, entendí que siempre terminaba disfrutando especialmente del oeste de Madeira.


Calheta tiene algo difícil de explicar. El ritmo cambia.


Hay menos prisas, los atardeceres parecen durar un poco más y, al terminar un día de excursiones, da gusto regresar a un lugar tranquilo desde el que seguir contemplando el océano.


Por eso decidimos crear Les Terrasses Suites aquí.


No queríamos ofrecer simplemente un alojamiento. Queríamos que quienes nos visitan sintieran esa misma tranquilidad que nos hizo enamorarnos de esta parte de la isla.


Si pudiera darte un último consejo...


No vengas buscando el viaje perfecto. Ven dispuesto a improvisar. Habla con la gente. Detente cuando una vista te obligue a sacar el móvil... o mejor aún, cuando te haga guardarlo. Prueba un restaurante que no aparezca en las listas. Levántate temprano un día para ver amanecer y quédate hasta el atardecer otro.


Madeira no se disfruta por la cantidad de lugares que visitas. Se disfruta por cómo te hace sentir. Y si algún día decides venir, espero que esta isla consiga sorprenderte tanto como me sorprendió a mí la primera vez.


Nos encantará darte la bienvenida a Les Terrasses Suites y compartir contigo nuestras recomendaciones personales, esas que no siempre aparecen en las guías de viaje, pero que hacen que muchos de nuestros huéspedes regresen una y otra vez.